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25 de octubre de 1927 · 25 de octubre de 2027
Terceira Classe
25 de octubre de 2026

Noventa y nueve años

Hace 99 años, un martes, el 25 de octubre de 1927, el Principessa Mafalda se hundió en el Atlántico, frente a la costa de Bahía, en Brasil.

Había salido de Génova catorce días antes. Llevaba 1.259 personas, y la mayoría viajaba en tercera clase. Eran emigrantes: italianos, en gran parte, y también españoles, yugoslavos, árabes, suizos. Iban a Brasil, a Uruguay y, sobre todo, a la Argentina. Llevaban lo que entraba en un baúl y una idea sencilla, que muchas familias resumían en una frase: hacer la América. Trabajar, mandar dinero a casa, algún día volver.

Baúles, atados y maletas en el muelle, junto al casco de un barco. El puerto no está identificado.
Baúles, atados y maletas en el muelle, junto al casco de un barco. El puerto no está identificado.Museu da Imigração do Estado de São Paulo / Arquivo Público do Estado de São Paulo

A las cinco y cuarto de la tarde, el eje de la hélice se partió y el agua empezó a entrar por la popa. El sol se puso a las 18.19. Lo demás sucedió a oscuras: la luz que se apagó a bordo, los botes que salieron demasiado llenos o volcaron, gente aferrada a maderas, gente esperando en el agua a los barcos que se acercaban. El comandante, Simone Gulì, se quedó a bordo.

El Principessa Mafalda a las 18.30 del 25 de octubre de 1927, escorado, hundiéndose de popa, fotografiado desde la cubierta del Alhena.
El Principessa Mafalda a las 18.30 del 25 de octubre de 1927, escorado, hundiéndose de popa, fotografiado desde la cubierta del Alhena.Diário da Manhã, Recife, 30.11.1927 · Hemeroteca Digital Brasileira

Murieron 314 personas, según el número oficial. Entre ellas había bebés de meses. En la lista de los que el carguero Alhena llevó a Río de Janeiro, alguien anotó a mano que dos pasajeras habían perdido a sus maridos aquella noche y pedían volver a Italia. Una muchacha de dieciséis años, llamada Josefina, perdió a sus padres y a dos hermanos y fue criada por sus tíos en la Argentina. Assunta, de veintiuno, vio a su hermano caer al mar y nunca más pudo mirar un río. Oreste, que no sabía nadar, sobrevivió aferrado a una madera y pasó la vida sin querer hablar de eso.

La nota que cierra la lista de los náufragos traídos por el Alhena: las pasajeras número 24 y 25 «perderam seus maridos» (perdieron a sus maridos) y pedían volver a Italia.
La nota que cierra la lista de los náufragos traídos por el Alhena: las pasajeras número 24 y 25 «perderam seus maridos» (perdieron a sus maridos) y pedían volver a Italia.Arquivo Nacional, BR RJANRIO OL.0.RPV.PRJ.22463

Los que se salvaron llegaron sin nada: lo que traían quedó en el fondo del mar. Desembarcaron en Río de Janeiro, en Bahía, en Recife, siguieron hacia San Pablo, Buenos Aires, Montevideo, y empezaron de cero la vida por la que habían cruzado el océano. Muchos prefirieron no volver a hablar nunca de aquella noche.

Náufragas en la Ilha das Flores, Río de Janeiro, alrededor de la embajadora de Italia, marcada con una X.
Náufragas en la Ilha das Flores, Río de Janeiro, alrededor de la embajadora de Italia, marcada con una X.Revista da Semana, Rio de Janeiro, 5.11.1927 · Hemeroteca Digital Brasileira

Mi bisabuela, Rosa Forner, tenía 24 años y llevaba en brazos a su hijo Enrico, de un año. Estaba con su hermana, Maria Luigia, y cuatro niños. Los siete se salvaron. Diez años después, en 1937, Rosa le puso a una hija el nombre del barco que casi la mata: Mafalda.

Rosa Forner Miotto, 1903 a 1986. Foto de 1976, restaurada digitalmente por el autor.
Rosa Forner Miotto, 1903 a 1986. Foto de 1976, restaurada digitalmente por el autor.Archivo de la familia Miotto

Durante mucho tiempo, el naufragio quedó en silencio. La placa que hoy lo recuerda en Génova dice que fue ocultado por las responsabilidades del régimen fascista y de la compañía naviera. En Brasil casi nadie lo recuerda. Pero en miles de familias de Brasil, la Argentina, Uruguay e Italia esa noche sigue presente, a veces en un nombre, a veces en un silencio, a veces en un baúl que nunca llegó.

La placa en memoria del naufragio en el Galata Museo del Mare, en Génova, colocada el 25 de octubre de 2012.
La placa en memoria del naufragio en el Galata Museo del Mare, en Génova, colocada el 25 de octubre de 2012.Galata Museo del Mare, Génova

Hoy es día de recordarlos: a los que no llegaron, y a los que llegaron y volvieron a empezar.

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